Carromero, el chofer alocado del PP español como pieza de un montaje contra Cuba

Norelys Morales Aguilera.- No hace falta mucha astucia para darse cuenta de segundas intenciones en las “la rupturas del silencio” de Ángel Carromero, el benjamín del PP español y chofer alocado que provocó la muerte de los activistas contrarrevolucionarios Oswaldo Payá y Harold Cepero.

Ah, pero cómo creerle al errático testigo estrella, que entra en contradicciones al acusar a Cuba de asesinato para sus asesinados. Dijo que: hablaba “con mi madre y con mi mejor amigo una vez al mes [desde la cárcel]”. Más adelante en la misma entrevista Carromero asegura que “en Cuba [durante la estancia en prisión] no tuve ningún contacto con el exterior”.

Otra contradicción la señalaba el diario ABC al explicar que el pasado mes de marzo Carromero “indicó que un viejo Lada rojo les seguía a él y a los opositores fallecidos; ahora afirma que un coche azul les sacó de la calzada”.

Sometido a un impecable juicio en la Isla, según el cónsul español en La Habana, ni el hombre ni su abogado se defendieron con el argumento de una absurda persecución donde un viejo Lada se enfrenta a un moderno Hyunday. Nunca habló al respecto a su llegada a España. Pasados los meses, luego de una entrevista con la hija de Payá, Carromero cambió su testimonio para The Washington Post y El Mundo. Para nada el hombre menciona que entró a la Isla como turista y que junto al sueco sueco Jens Aron Modig, entregaron dinero y orientaciones para la subversión Cuba, algo penalizado en cualquier país. Aunque no se ahora acusaciones de "dictadura" y otros tips probados por las campañas mediáticas.

Tampoco hay que pasarse de suspicaz para sospechar de la familia del fallecido Payá, hoy residentes en Miami, que contra toda lógica defienden al chofer culpable que ocasionó la muerte de su familiar e inventan una teoría conspirativa por haber embestido el automóvil que este manejaba, cuando el responsable del accidente tiene su licencia de conducir suspendida, después de haber recibido más de 40 multas de tráfico.

Lo que los familiares dijeron, sin tener en cuenta razones, lo propagó a la prensa internacional doña Yoani Sánchez. Algunos periódicos en España lo dieron por hecho. Se van viendo los vínculos.

Ahora, la flamante embajadora de Estados Unidos ante la ONU Samantha Power tuitea que:  “Oswaldo Payá trabajó a favor de la libertad. Acabo de plantear al canciller cubano la necesidad de una investigación creíble sobre su muerte”. Una vez más alguien del gobierno de Estados Unidos pone la cara para una campaña fracasada de antemano con los mismos argumentos torpemente repetidos.

Era de esperar. En su audiencia de confirmación en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, este 18 de julio, Power aseguró que su trabajo incluirá "responder a la represión a la sociedad civil que se está produciendo en países como Cuba, Irán, Rusia y Venezuela". Cuba no se dio por enterada, pero a ningún analista escapó el desplante, que engarza perfectamente en la política de Washington contra la Isla, capaz de echar mano a cualquier clavo caliente para sus intereses.

Carromero le causó a Estados Unidos el fracaso de una inversión cuantiosa en recursos y tiempo con el proyecto que lideraba Oswaldo Payá. Ahora solo les queda el revuelo por un supuesto homicidio provocado para conseguir la movilización de las huestes mediáticas y a sus mercenarios en la Isla con las cabezas ejecutoras en el eje de la ultraderecha Miami-Madrid, dinero por el medio, se sabe bien.

Se refresca la campaña mediática ininterrumpida contra la Isla desde de la sucursal española de los terroristas de Miami. El dirigentico de las Nuevas Generaciones del PP hace el ridículo, pero alcanza publicidad internacional. Por lo pronto su nombre logró ser trending topic en Twitter y los sabrosos mensajes no dejan dudas de lo que va significando para la política española.


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