Como es tradición desde 1953, la columna de fuego partió desde la escalinata de la Universidad de La Habana, Alma Máter que una vez más auspicia el emotivo tributo, y se repitió en provincias y municipios al unísono. Fue masiva. aunque no lo crean o lo intenten distorcionar. Fue inequívocamente con una alegría juvenil enternecedora.
Se reeditó La primera Marcha de las Antorchas.
Sí, porque llevamos un tesoro en un vaso de barro (El ángel de la Jiribilla, José Lezama Lima) y estamos "en apuros, mas no desesperados".
Fotos: Cubadebate/Granma









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