"El día en que perdí la fe en Yoani Sánchez", testimonio de periodista española.

La bloguera de los grandes medios ignoró pedido de solidaridad con huelguistas mexicanos en reclamo de empleo.

Norelys Morales Aguilera.

El antecedente de ese día está en nota publicada por la Agencia Púlsar el 27 de abril del 2010 donde informó que en México, en pleno zócalo capitalino, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) comenzó una huelga de hambre. Los manifestantes que iniciaron la protesta exigen la reincorporación de 44 mil trabajadores debido a que el presidente, Felipe Calderón, desmanteló la empresa estatal mediante un decreto que los dejó desocupados.

Es obvio que este suceso no ha tenido la repercusión mediática que correspondería ni se le ha ocurrido a ningún medio privado calificar al señor Presidente de México por tal acción y menos aún cuestionarle la legitimidad de sus acciones o de su elección al gobierno.

Sin embargo, siempre existe la real solidaridad. La periodista independiente española Altea Gómez decidió acompañar a los obreros en sus reclamos. Abrió un blog con el objetivo de “contar cada día la historia de uno de los hombres y mujeres del Sindicato Mexicano de Electricistas que día tras día, en su huelga de hambre, ofrecen su vida a cambio de la esperanza de recuperar su trabajo.”

En medio de una batalla humana y profesional por una causa silenciada y justa Altea Gómez perdió la fe en Yoani Sánchez y evidenció quién es en persona la publicitada bloguera.

Gómez explica que un día se desesperó “al ver la decadencia física de los huelguistas de hambre y el silencio mediático que los recubría. Y desesperada como estaba, le mandé un mail a Yoani (sí, tiene mail) donde le pedí ayuda para difundir el caso. Jamás respondió –y mucho menos ayudó en la difusión del caso-.”

Continúa la española: “Aquél día descubrí que Yoani no era verdaderamente libre de decir lo que quisiera. Porque si ella ha visto -como yo lo he visto- a un huelguista de hambre moribundo, sabe que nada duele más en el mundo que sentir que a nadie le importa esa muerte. Y puedo perdonar a todos aquellos que jamás respondieron a mis desesperadas peticiones, porque soy consciente de que no saben lo que es ver desaparecer a un ser humano frente a tus ojos, excepto a aquellos que, como Yoani, sí han vivido esa experiencia.”

Lo que nadie ha explicado a Altea porque los medios lo han ocultado deliberadamente, aunque lo hayan denunciado algunos desde Cuba, es que Yoani no ha vivido esa experiencia. Jamás se ocupó de Zapata Tamayo, a quien debe referirse. Se apareció a la morgue cuando este falleció y curiosamente llegó primero que los corresponsales acreditados en La Habana, cuando minutos antes twitteaba sobre el Congreso de la Lengua en Chile, que tampoco sabía de su suspensión por el dramático terremoto allí.

No hay que evaluar la calidad de su “reporte”, eso lo han hecho hasta sus afines ideológicamente dejándola muy mal parada, pero cumplió un encargo: “estar en el lugar de los hechos” tal y como se exige de un ciberdisidente según el manual de Reporteros sin Fronteras.

Altea se declara admiradora del estilo de Yoani Sánchez y no muestra simpatía alguna hacia Cuba. Es respetable su opinión. Pero, lo que también ignora la periodista española, es que existe un texto distribuido por uno de sus adulones mediáticos pagados y que luego publicó Hernández Busto (alias Pájaro Tieso), en el que puede compararse la gran disparidad de la sintaxis, redacción y eficacia narrativa, en relación con los post de Generación Y.

Dicho texto en forma de carta de Yoani, para explicar tópicos como el financiamiento de su portal, fue publicado en el blog de Hernández Busto y ha sido silenciado sospechosamente porque sus argumentos son casi para párvulos o necedades al explicar por ejemplo solbre Josep Biechele, uno de sus mecenas públicos.

Habría que concederle razón a quienes afirman que no es Yoani quien escribe ni pone los temas, sino que responde a una agenda dictada y a los medios privados que la emplean como fuente confiable en detrimento de cualquier otra.

Altea ha comprendido que Yoani no es libre y dice algo más: “Desde entonces, continúo leyéndola, pero sus palabras me suenan huecas, porque sé que a pesar de haber defendido yo sus escritos innumerables veces, ella no haría lo mismo por otra persona. Ahora sé que…a ella solo le interesa “su” huelguista. Ahora sé –y discúlpenme la amargura de la frase- que Yoani es cobarde y se debe a quien le paga.”

Tal vez Altea Gómez cerca de la angustia por los huelguistas mexicanos no tenga oportunidad de ocuparse de las últimas actividades de Yoani Sánchez, ni tampoco le importe la supuesta bloguera. Pero, el hecho es que la nacida en Cuba decidió usar nuevamente ahora a Fariñas como “su huelguista” y seguir cumpliendo al pie de la letra el protocolo para un ciberdisidente en la guerra mediática. Inconcebible que no sea para “informar al mundo” que la primera noche con Fariñas al abandonar su ayuno voluntario haya sido con Yoani Sánchez.

No es de dudar que la verdad se siga abriendo paso respecto a Yoani Sánchez, parte de los eventos de inanición en Cuba, como afirma Varela.

1 comentario:

Barkha dijo...

Very beautifully expressed. Each one should have a right to freedom of expression. Hope the valuable content in your post is such an eye opener and encouragement.
Thanks for sharing
http://dharbarkha.blogspot.com/

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