miércoles, 14 de marzo de 2012

Iglesia cubana rechaza provocación contrarrevolucionaria en templo [+ Nota]

El Arzobispado de La Habana ha denunciado hoy que el encierro de varios contrarrevolucionarios, en conexión vía teléfonos celulares con personas en el exterior de una iglesia de la capital, responde a una estrategia "preparada y coordinada" para crear "situaciones críticas" a medida que se acerca la visita del papa Benedicto XVI a Cuba.

"Nadie tiene derecho a convertir los templos en trincheras políticas", dice el Arzobispado en un comunicado donde califica de "ilegítimo e irresponsable" todo acto que quiera convertir una iglesia en lugar de demostración pública y desconozca la autoridad del sacerdote o el derecho de quienes buscan paz espiritual y oración.

La respuesta de la Iglesia católica cubana se produjo después de conocerse que un grupo de 13 personas de un grupo llamado “Partido Republicano” ocuparon la Iglesia de la Caridad de La Habana.

El canciller de la Archidiócesis de La Habana, Ramón Suárez Porcari, acudió al templo para escuchar las peticiones de los provocadores, y les pidió que abandonaran el templo, a lo que el grupo se negó.

La Iglesia, de acuerdo con su nota, habló de la situación con el Gobierno cubano, que se comprometió "a no actuar en modo alguno".

"Esto igualmente fue trasmitido al grupo de ocupantes, y se les ofreció conducirlos a sus casas en autos de la Iglesia. Todo intento por persuadirlos fue inútil", explica la nota que agregó:

“…Hemos recibido comunicación de que otros grupos y personas disidentes fueron convocados a ocupar templos en otras diócesis pero se negaron a hacerlo por considerarlo “una actitud irrespetuosa hacia la Iglesia”. [Redactado por Norelys Morales Aguilera con informes de Agencias]

Nota de prensa del Arzobispado de La Habana

En la tarde de ayer, martes 13 de febrero, un grupo de trece personas conformado por hombres y mujeres adultos, quienes se identifican como disidentes y habían acudido a la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad de esta arquidiócesis de La Habana, manifestaron al rector de este Santuario Diocesano, padre Roberto Betancourt, que tenían un mensaje para el Santo Padre Benedicto XVI y una serie de demandas sociales y se negaban a abandonar el templo.

Con posterioridad, en el lugar se presentó el canciller de la arquidiócesis de La Habana, monseñor Ramón Suárez Polcari, quien igualmente escuchó sus peticiones, les aseguró que el mensaje sería trasmitido y les pidió abandonar el templo para el cierre, a la hora acostumbrada, lo cual rechazaron. Finalmente el templo fue cerrado y los ocupantes permanecieron en su interior. Con frecuencia hacían y recibían llamadas usando sus teléfonos celulares.

Durante todo este tiempo, además, las autoridades eclesiásticas mantuvieron una comunicación frecuente con las autoridades de gobierno, quienes se comprometieron a no actuar en modo alguno. Esto igualmente fue trasmitido al grupo de ocupantes, y se les ofreció conducirlos a sus casas en autos de la Iglesia. Todo intento por persuadirlos fue inútil. Al amanecer de hoy, miércoles 14, supimos que situaciones similares se habían presentado en otras iglesias del país, pero los ocupantes ya habían abandonado los templos.

Se trata de una estrategia preparada y coordinada por grupos en varias regiones del país. No es un hecho fortuito, sino bien pensado y al parecer con el propósito de crear situaciones críticas a medida que se acerca la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba. Hemos recibido comunicación de que otros grupos y personas disidentes fueron convocados a ocupar templos en otras diócesis pero se negaron a hacerlo por considerarlo “una actitud irrespetuosa hacia la Iglesia”.

A los templos católicos de todo el país acuden miles y miles de fieles cada día. Las oraciones por los presos, los que sufren alguna injusticia, los difuntos o los necesitados de una vida digna, nunca faltan en nuestras liturgias y celebraciones. Todo el que desee puede ir a rezar al templo, que es casa de oración abierta a todos los que buscan en Dios la respuesta a sus necesidades espirituales y aun materiales, o a dar gracias por un bien recibido.

Por este mismo hecho, todo acto que pretenda convertir el templo en lugar de demostración política pública, desconociendo la autoridad del sacerdote, o el derecho de la mayoría que va allí en busca de la paz espiritual y el espacio para la oración, es ciertamente un acto ilegítimo e irresponsable. La Iglesia escucha y acoge a todos, e igualmente intercede por todos, pero no puede aceptar los intentos que desvirtúan la naturaleza de su misión o pueden poner en peligro la libertad religiosa de quienes visitan nuestras iglesias. Invitamos a quienes así piensan y actúan, a cambiar de actitud, y si son hombres y mujeres que se consideran católicos, a proceder como tales.

Nadie tiene derecho a convertir los templos en trincheras políticas. Nadie tiene derecho a perturbar el espíritu celebrativo de los fieles cubanos, y de muchos otros ciudadanos, que aguardan con júbilo y esperanza la visita del Santo Padre Benedicto XVI a Cuba.

Orlando Márquez Hidalgo
La Habana, 14 de marzo de 2012/
 Fuente: http://www.arquidiocesisdelahabana.org

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