No son bases militares en Colombia son FOL, que no es lo mismo pero es igual.

Norelys Morales Aguilera.


La elegancia de Barack Obama –recordar que ha sido elegido el hombre más elegante del mundo- y su estilo denominado por la prensa en EEUU durante la campaña presidencial como “sorving rhetoric”, no le han impedido el desliz de llamar hipócritas a los latinoamericanos sobre el tema de Honduras y las bases militares que instalarán o ya instalan en Colombia.

Bien rápido se terminó la luna de miel de la Cumbre de Las Américas respecto al trato respetuoso con la región. Tal vez leyendo “Las Venas abiertas de América Latina”, el libro de Galeano obsequiado por Chávez, se ha dejado convencer por los que sí saben de Imperio: sin garrote no podrían sobrevivir, según sus doctrinas.

Obama comulga con el bushismo más genial que su predecesor pudo conseguir: “Somos adictos al petróleo”. Pero, también son adictos a expoliar los inmensos recursos, que los latinoamericanos están empezando a utilizar para combatir la pobreza y la inmensa deuda social de la región del mundo más desigual, en cuanto a los ingresos.

Pero, es que Obama, también el hombre más informado del Planeta está diciendo categóricamente que es un “mito” lo de las bases en Colombia y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha aclarado muy bien que dichos enclaves no afectarán la soberanía de ese país, y mucho menos amenazan a nadie.

Resulta que tenemos que aprender a interpretar el lenguaje imperial.


Después que Estados Unidos restituyo el Canal de Panamá a los panameños y cerró en 1977 la Base Aérea Howard, estableció algo más eficiente económicamente y más moderno. Los "Centros Operativos de Avanzada, en inglés Forward Operating Locations (FOL).

Instalaron uno en Comalapa, El Salvador, otro en Aruba y Curazao (Caribe), y un tercero en Manta, Ecuador. Desde El Caribe apoyaron el golpe contra Chávez en 2002 y desde Manta suministraron la logística para que Colombia violara el territorio de Ecuador.

EEUU tiene además dos Fuerzas de Tareas Conjuntas, una en Honduras y otra en Guantánamo, ambas dedicadas según informan, a la lucha contra el narcotráfico. O sea, su presencia en los países al Sur, ya que tienen tecnología para enviar un misil al otro lado de la tierra si quisieran.

El pretexto es el narcotráfico pues estos FOL se basan en campos de aviación que, con algunas modificaciones, permiten la detección y seguimiento (D & M) de aeronaves, entre otras tareas. Son sitios de alta tecnología y pocos hombres, según informes de sus páginas Web, y esto complementa el accionar del Comando Sur, IV Flota rescatada e incluida.

De tal modo un FOL no requeriría soberanía estadounidense, los gastos correrían a cargo del receptor por medio de convenios bien elaborados, sus soldados tendrían garantizada la inmunidad y pueden actuar los contratistas, entre otras ventajas militares y corporativas.

Así paladinamente Obama afirma que “no ha autorizado ninguna base militar en Colombia”. Califique el lector.

Los jerarcas de Washington y los entreguistas colombianos, quedan muy a tono con las enfáticas afirmaciones de Obama, Clinton y Uribe ante el propio Congreso del país andino. Uribe no ha dado a su Congreso los detalles del acuerdo que negoció con Estados Unidos. Varios legisladores están muy preocupados con la soberanía y la inmunidad a los militares yanquis.

Para combatir el narcotráfico, ¿quién no lo sabe? Estados Unidos tendría que comenzar por casa, ya que son el gran cliente que hace que hoy los mexicanos se desangren también, en una lucha perdida de antemano.

Pero, su estrategia es la de atacar el mal afuera, con lo que matan varios pájaros de un tiro: presencia en América Latina, control de soberanía mediante acuerdos espurios y los recursos de la región, al menos.

Ni el Plan Colombia, ni la variante Mérida, ni todo lo que dicen reduce el consumo en Estados Unidos, al contrario. La sociedad norteamericana está pagando también un alto costo social. Una simple información lo revela.

La Asociación de Químicos de Estados Unidos ha divulgado un estudio donde comprueban que hasta el 90% de los billetes en circulación en Estados Unidos contienen rastros de cocaína. La cifra representa una aumento de cerca del 20% respecto de los resultados de una investigación similar realizada hace dos años.

Los billetes con la cocaína están en Estados Unidos y los militares de Estados Unidos destinan recursos hasta para subvencionar a los paramilitares colombianos. Si consiguen la guerra de Colombia con Venezuela estarían más cerca del petróleo, su verdadera adicción. O sea, no son bases son FOL, que no es lo mismo, pero es igual.

(Especial para Cubahora.cu)

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El Imperio y los robots. Fidel Castro Ruz.




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